Textos dramáticos, narraciones, poemas y mucho más para compartir con el mundo.
miércoles, 31 de mayo de 2017
Caracas, la convulsionada de Ligia Álvarez
¡Qué tarde es! -Pensó- De inmediato recordó la imposibilidad de trabajar ese día. Lucía en realidad un tanto arriesgado. Caracas estaba convulsionada. Habría un recorrido desde el Este y una concentración que esperaría en el Oeste. Eran bandos contrarios, al parecer irreconciliables. Sin apuro, abandonó la cama y encendió la televisión. -Vienen para acá, van a pedir su renuncia-
Condujo los pasos por el piso de cemento hasta el baño. De un envase sacó un poco de agua con un vasito. Lavó su cara y se cepilló los dientes como pudo. Después de secarse, caminó con lentitud hacia la cocina. Abrió la nevera. Sólo había agua. Nada más. Sabía también que ni en su cartera ni en la cajita donde solía guardar dinero tenía un céntimo. ¿Qué hago mi Dios?, ¿acaso hoy no voy a comer? De repente una idea iluminó su mente. –A un lado el temor, me voy a la concentración. Como los “contra” avanzarán hasta donde están congregados los “pro”, entonces aprovecho y les vendo a los dos grupos. Total a mí no me importa quien me compre, lo que me interesa es que lo hagan.
Una vez vestida con la ropa que usaba para la calle, tomó la bolsa negra donde guardaba su mercancía. Salió. Había agitación y tensión afuera. Algunas personas corrían tratando de alcanzar cualquier sitio donde estar seguros. Ya se sentían los gases y el olor a pólvora. Le costó abrirse paso entre el gentío, pero lo hizo. En una esquina colocó el mantel, y una a una dispuso las cajitas de algodón, los cortaúñas, las revistas usadas, las cintas adhesivas y las pilas. Cerca, un niño de la calle caraqueña saboreaba un mango. En ese momento entre consignas, pitos y boinas, sonaron varios disparos. La multitud huyó. Ella no tuvo tiempo de nada. Cayó fulminada de un tiro sobre el sucio pavimento, justo al lado del niño de la calle caraqueña que tampoco comprendió lo que estaba pasando. (Relato inspirado en hechos acaecidos en abril de 2002 en Caracas)Ligia Álvarez
sábado, 4 de marzo de 2017
FLORES Y ARSÉNICO de Ligia Álvarez. (Fotos de su primer montaje)
martes, 31 de enero de 2017
EL MAJARETE VENEZOLANO CON POESÍA, AMOR Y OTROS INGREDIENTES
EL MAJARETE VENEZOLANO CON POESÍA, AMOR Y OTROS INGREDIENTES
Postre que nos dan a probar
tanto cocineros consagrados,
como señoras y señores de hogares adorados.
Cuando se saborea un poco, nuestro paladar
nunca más lo podrá olvidar.
Su contextura suave se desplaza
produciendo dulce delicia que nos acaricia.
LOS INGREDIENTES
El majarete se degusta en cualquier época del año sin hacerle al cuerpo ningún daño. Sin embargo, para nadie es un secreto esto: la Semana Santa y este platillo, con frecuencia, van tomados de la mano.
Para la religión es un plato profano, en realidad no se puede considerar villano y es del gusto de cualquier ser humano, inclusive de alguien de algún lugar muy lejano.
Sus dos ingredientes básicos son un coco y una taza de harina de maíz, siendo ambos elementos tan importantes y primordiales por lo que no son de ninguna manera rivales. Vieron la luz en nuestra América, considerados de los dioses goces y es por ello que los venezolanos los adoramos igual que lo hicieron nuestros coloniales niños, jóvenes y ancianos. Estos componentes son manjares de ufanos artesanos de su alteza la naturaleza.
Además de los ingredientes ya mencionados, hay otros más adicionados:
Se necesitan dos tazas de agua tibia y cristalina que nada más de verla alucina,
y cuando se prueba embelesa como si alguien te besara la cabeza.
Son obligatorias dos tazas de leche de vaca para que la mezcla no quede opaca.
Requieres de un cuarto de kilo de papelón, elemento esencial como en la limonada, es el limón. La panela como también se le llama es más natural que el azúcar, endulza de manera sana sin ser refinada industrialmente, ¡vaya información! Es para prestarle gran atención.
También se precisa de clavos de olor y polvo de canela, que dan la fragancia y el sabor que en una receta se anhelan.
Agrega un puntico de sal, lo cual te lo agradecerá cualquier comensal por no quedar el postre empalagoso negándole el cabal gozo.
LA PREPARACIÓN
No le dejes al coco la vestimenta marrón ni la negra tampoco. Quédate con su pulpa blanca que te volverá agua la boca.
Córtalo en cuadritos y licúalo con una taza de agua tibia, hasta la savia obtener para ponerla a valer.
Filtra esta primera mixtura y licúa el bagazo como un hechizo con la otra taza del vital líquido.
Obtendrás dos tazas de leche de coco, como si fuera poco.
Una de ellas se une sin pena a la harina junto con dos tazas de leche de vaca que la sed aplaca y se licúa de manera constante sin detenerse antes.
Lleva la mezcla al fuego lento y mantente atento, agrega los clavos de olor y la sal y así adquirirá el delicioso sabor ancestral.
Al empezar a hervir añádele el papelón y la otra taza de leche de coco, deja que hierva por quince minutos hasta que se convierta en una especie de atol, si hasta ahora todo está bajo control.
Derrama la mezcla sobre moldes de peltre no muy hondos y deja que cuaje y enfríe antes que el apetito arrecie.
Ya frío, haz que llueva canela en polvo sobre cada majarete en su molde y pide a tu familia que se acomode.
¡Ah!, casi se me iba a olvidar: reserva un platico para obsequiar a algún vecino con quien quieras cultivar amistad, te lo agradecerá y más nunca te abandonará.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Hijita, ¿y aquí no se escucha más nada?
Cada época tiene una música especial. Muchas canciones hacen que evoque momentos estelares de mi vida. Ésta, específicamente, “I just called to say I love you” me transporta al año 1984, cuando pasé las últimas festividades navideñas y de fin de año con mi inolvidable abuelo “Papaíto Pedro”.
La melodía estaba de moda. Ese año me había graduado de profesora de inglés. Aún no había conseguido empleo y mamá me obsequió el disco o Long Play (Larga duración). El 31 de diciembre de ese año me dio por repetir y repetir la pieza infinidad de veces en el Pick up de casa. Mi abuelo reclamaba: “Hijita, ¿y aquí no se escucha más nada?"
En febrero del siguiente año, comencé a dar clases en un liceo público y empleé la balada como recurso didáctico para enseñar la lengua extranjera. Recuerdo que me tocó un quinto año de bachillerato. Los estudiantes casi tenían mi edad. Me he tropezado con unos cuantos de ellos por las calles de Caracas y algunos parecen hasta mayores que yo misma.... Oh, my goodness.
jueves, 14 de abril de 2016
UN DÍA DE MERCADO
En mi infancia, acudir
al mercado era un acontecimiento feliz, una celebración, una fiesta. Se erigía
como un tiempo de alabanza. Lo veíamos como un día de agradecer al creador el
poder adquirir el sustento.
Con siete años, iba con
mis abuelos y mi madre al templo de la abundancia en la búsqueda de las frutas,
las verduras, carnes, pescado fresco, o leche.
Cada espacio poseía un olor
particular. Las frutas y verduras me
trasladaban al campo. La leche me recordaba la vaca risueña de la televisión. El
pescado me hacía añorar el mar. La carne era lo que menos me gustaba. Recuerdo
a mamá diciéndome que me la comiera en el almuerzo y yo me negaba porque no
quería engullir un cadáver. Ella reía y
respondía:
“entonces anda y le
pegas un mordisco a una vaca viva”.
No olvido los anchos y
largos pasillos del mercadito de la niñez.
El corredor que más me gustaba: el de las galletas y caramelos. Las compotas me
enloquecían y los cereales azucarados me encantaban.
Llenábamos el carrito con
necesidades, curiosidades y antojos. A veces había que devolver artículos porque nos pasábamos del
presupuesto. Pese a todas las congojas llevábamos para quince días. Transcurridos
los cuales volvíamos a emprender el camino al mercado.
Hoy, el mercado tiene otra dirección. Se mudó a la calle de la tragedia. El
disfrute quedó atrás, ya ni su sombra se
ve. Es el mercado donde se compran tristeza, silencio, pesar, ofensa, cansancio, pesquisa al salir. Todos estamos apremiados de alimentos y todos
estamos propensos a saquear, según los dueños, o empleados-esclavos que en realidad me despiertan una piedad hermana del desprecio.
Escucho:
“Despégate de ese refrigerador,
salte de él y sonríe, sonríe aunque no tengas ganas, o carezcas de fuerza.
Sonríe así tus hijos vivan famélicos. No importa más nada, solamente muestra la
cédula y sigue la flecha y no te vayas
por otro camino. Apúrate que no vas a conseguir nada. Si hoy
no le toca a tu número, vete a llorar al
valle, no me importa que tu nevera esté vacía porque la mía está llena. Tengo privilegios, tengo un
amigo que trabaja en el súper y me cuadra una paca, y la leche fresca y el café
oloroso que despierta”.
Los nuevos comerciantes
informales del siglo XXI, y los ciudadanos
honorables se confunden como se
mezclan los que pueden pagar y los que después de seguir la lógica de la cola se les imposibilita costear
el alimento del cuerpo y únicamente están destinados a nutrir el alma con los
estómagos vacíos.
Todo esto pensaba yo, mientras resignada daba diez pasos cada veinte
minutos hacia un adelante que me llevaba hacia atrás y me hundía en la fosa más
insondable durante seis horas. No lo
vuelvo a hacer, esta es la última. No perderé horas de mi vida así: prefiero
vivir, vivir con apetencia insatisfecha pero vivir y no existir. Vamos, sal de este
infierno. Te espera un mundo, el teatro, la poesía, la música. Vamos, date
prisa y enciende la luz, ahí al final ¿no
ves la vela? Extiende la mano. La
encontrarás. (Creo que no es necesario
decir, que hoy fue mi día de hacer cola).Ligia Álvarez
sábado, 30 de enero de 2016
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Presentación del monólogo Madriguera Alegre para Apetitos Tristes de la dramaturga Ligia Álvarez, interpretado por la joven actriz Mariana Inés Gil
El pasado viernes 13 y sábado 14 de noviembre de 2015, llegó a la sala Doris Wells de la Casa del Artista la obra de teatro “Madriguera alegre para apetitos tristes”, escrita por la dramaturga Ligia Álvarez, bajo la producción de David Ortega y la actuación de Mariana Inés Gil.
Con Madriguera alegre para apetitos tristes, Ligia Álvarez logra plasmar la historia de Francisca, una mujer madura que intenta cumplir sus deseos más anhelados a través de los sabores, olores y experiencias culinarias, que no son más que un reflejo de su propia vida, y tal vez la de todos. Francisca es ante todo humana y cuenta su historia haciendo catarsis entre risas, reflexiones, ollas y cubiertos. Le pone sabor picante y miel a los días en su madriguera.
La autora y directora de la obra, Ligia Álvarez, actualmente se desempeña como profesora de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE). Se ha caracterizado por plasmar en el papel obras con temáticas femeninas, históricas, existencialistas y otros tópicos de fino humor.
La dramaturga Ligia Álvarez , además de escribir piezas como Luisa heroína, con la que se ganó el Premio de autores Inéditos de Monte Ávila 2012, ha creado Sucedió esa noche, Carabobo Nevado, Almas insomnes, Flores y arsénico, Livia regresa a escena, Estación Los Dos Caminos, Aceite de Roca, entre otras obras de teatro.
Fotografía: Isaac Franco
jueves, 8 de octubre de 2015
Luisa heroína de Ligia Álvarez
Luisa heroína es una obra teatral que recoge un episodio de la historia de Venezuela a principios del siglo XIX, a través de la vida de una mantuana: Luisa Cáceres de Arismendi (1799-1866). A los quince años experimentó la pérdida de un familiar cercano, lo que ocasionó que su vida se desarrollara precipitadamente y que aferrara su cordura a los únicos pilares que, en sus pocos años de existencia, pudo construir: los recuerdos y las enseñanzas familiares.
En este título, Ligia Álvarez muestra a los lectores la calidad de su pluma mediante recreaciones que juegan con la biografía real de la protagonista y la verosimilitud en un texto literario, al imbricar lo real-histórico y lo ficcional-posible. Al mismo tiempo, esta obra dramática está construida mediante analepsis, pasajes retrospectivos que rompen la secuencia cronológica de la historia, dando así un tono oral.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Algunas consideraciones e imágenes de Madriguera alegre para apetitos tristes...Obra teatral de Ligia Álvarez
La obra teatral Madriguera alegre para apetitos tristes dura 50 minutos.
La dramaturgia es de Ligia Álvarez. El año pasado (del 29 de mayo al 1ro de junio de 2014) se presentó en la Sala Experimental Sótano 3 del CELARG, Caracas, Venezuela. La dirección y actuación estuvieron a cargo de la misma autora. Actuó también Carlos Manrique como Heriberto. En los aspectos técnicos participaron Iztayú Echenagucia, en la iluminación y David Ortega en la musicalización. Alexander Hurtado colaboró en el maquillaje.
La dramaturgia es de Ligia Álvarez. El año pasado (del 29 de mayo al 1ro de junio de 2014) se presentó en la Sala Experimental Sótano 3 del CELARG, Caracas, Venezuela. La dirección y actuación estuvieron a cargo de la misma autora. Actuó también Carlos Manrique como Heriberto. En los aspectos técnicos participaron Iztayú Echenagucia, en la iluminación y David Ortega en la musicalización. Alexander Hurtado colaboró en el maquillaje.
Ligia Álvarez, (ligialvarez@gmail.com)
Sinopsis de Madriguera alegre para apetitos tristes
Francisca es una mujer sola. Vive de sus recuerdos y guarda
dentro de sí el trauma por haber sido una niña abandonada junto con su hermana.
Cuando su padre deja la casa, su madre se suicida. Todo esto ha determinado su
comportamiento. Su sueño siempre ha sido tener su propio programa culinario de
televisión. Al inicio del monólogo, su sueño se ha cumplido. El espectador reirá, se conmoverá y reflexionará. Las acciones se desarrollan en el set de cocina del canal donde ha ganado la audición para convertirse en la gran chef del siglo XXI.
martes, 29 de julio de 2014
HUBO UNA VEZ EN CARACAS... UN TERREMOTO Y UN NACIMIENTO
El
29 de julio de 1967, yo cumpliría en un
par de meses siete años de edad. Desde unos días antes mi mami Ligia, se
encontraba hospitalizada porque estaba a punto de nacer su segundo bebé. Ese
día mi primera hermana menor nació en la Maternidad Concepción Palacios. Yo,
ajena, a todo lo que no fuera mi mundo del juego, me quedé al cuidado de mis
abuelos Carmen Adela y Pedro. Me sentía
el centro del universo, porque era la niña consentida de la casa. Aproximadamente a las 8 pm de aquel sábado,
mi abuela se encontraba terminando sus oficios del día en la cocina y yo en mi
pequeña habitación jugaba con mis muñecas favoritas. De repente veo que mi
padrastro Rafael irrumpe en el cuarto y me carga para sacarme. Me sorprendí
porque fue algo inesperado y además me molestó que una de las diminutas
pantuflas salió de mi pie. Al parecer lo único que me importaba en ese momento
porque empecé a gritar: ¡mi Cholita! ¡mi cholita! Por supuesto, el
esposo de mi madre no me hizo caso y presuroso me llevó hasta la calle.
Finalmente, entendí que estaba ocurriendo un terremoto. En mi comunidad, todos
dejaron sus viviendas y se aglomeraron en la calle. Recuerdo a un señor llamado
Lorenzo, quien bebía consuetudinariamente,
que gritaba: ¡Gracias a Dios!, ¡el mundo se va acabar! Mientras
tanto en la avenida San Martín, mi mamá únicamente vestida con una bata blanca
abierta por la parte de atrás como la que usaban todas las pacientes, y otras
recién paridas abandonaban la maternidad con sus bebés en brazos. El lugar fue
evacuado por seguridad. Después de salvarme, Rafael se dirigió hacía el
hospital para saber cómo estaban mi madre y la recién nacida. En esos tiempos
no había celulares y pese al caos, se encontraron caminando en direcciones
contrarias cerca de los bloques de El Silencio. El padre emocionado tomó la
bebé en los brazos y marcharon hacia el hogar. Con suerte consiguieron que
alguien los llevara en automóvil. En la comunidad, la familia y los vecinos
recibieron con alegría a Ligia y a su hermosa bebé: Deyanira del Carmen. ¡Feliz
cumpleaños, hermana! ¡Dios te bendiga y que el espíritu de nuestra mami te
acompañe siempre!
viernes, 7 de marzo de 2014
Frío de muerte
Hoy 7 de marzo de 2014 pasé por los alrededores de la Plaza Bolívar y decidí entrar al Museo Sacro, hace unos meses traté de visitarlo pero no estaba abierto al público.
Pude observar la primera sala, en ella había vestimenta de obispos, imágenes de vírgenes, esculturas, objetos y cuadros religiosos. El sitio estaba solo, era yo la única visitante. Me dirigí a la segunda sala, en la puerta me detuve, una fuerza inexplicable me hizo retroceder. Sin embargo, me propuse seguir. Ya adentro un frío atravesó mi cuerpo y no fui capaz de continuar el recorrido. Nunca antes había mi ser sentido ese frío sepulcral.
Al llegar a casa busqué información sobre el Museo Sacro y entendí el porqué de lo que sentí. Durante la época colonia este museo fue un cementerio. Existen doce criptas donde se presumen están los restos de los primeros obispos caraqueños. Excavaciones que se hicieron en los años ochenta revelaron la presencia de veinticinco cadáveres y también se conoce que allí descansan los cuerpos de las personas ajusticiadas por José Tomás Boves cuando ingresó a Caracas en 1813. También encontramos una Cárcel Eclesiástica. Una vez leída esta información entendí que la fuerza helada no fue otra cosa que el frío de la muerte. A continuación, comparto algunas fotos que pude tomar.
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Al llegar a casa busqué información sobre el Museo Sacro y entendí el porqué de lo que sentí. Durante la época colonia este museo fue un cementerio. Existen doce criptas donde se presumen están los restos de los primeros obispos caraqueños. Excavaciones que se hicieron en los años ochenta revelaron la presencia de veinticinco cadáveres y también se conoce que allí descansan los cuerpos de las personas ajusticiadas por José Tomás Boves cuando ingresó a Caracas en 1813. También encontramos una Cárcel Eclesiástica. Una vez leída esta información entendí que la fuerza helada no fue otra cosa que el frío de la muerte. A continuación, comparto algunas fotos que pude tomar.
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martes, 22 de octubre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
Edipo en el barrio: Análisis personal de la obra teatral Historias de cerro arriba de Rodolfo Santana.
Edipo
en el barrio: Análisis personal de la obra teatral Historias
de cerro arriba de
Rodolfo Santana.
Para
el análisis de Historias de cerro arriba, nos apoyamos en
Estructuralismo Genético de Lucien Goldmann. Para este autor, las
obras literarias son producto de unas condiciones sociales
determinadas. Es decir la creación literaria no es un fenómenos
irracional y misterioso que resulta de la inspiración extraordinaria
de un ser fuera de lo normal aislado del resto de los hombres y de la
vida ordinaria, más bien constituye una expresión particularmente
precisa y coherente de los problemas que se plantean a los hombres
comunes en su vida diaria, y de la manera en que éstos son capaces
de darles solución. Para Goldmann las obras literarias tienen por
sujeto creador no al individuo, sino al grupo social. La conciencia
individual de quien escribe es una estructura parcial, que como tal
puede ser comprendida, pero su génesis y sentido total sólo pueden
ser explicados a partir de la colectividad. Un análisis fundamentado
en el estructuralismo Genético pretende estudiar las piezas
dramáticas partiendo de la relación entre la cosmovisión del
autor, en este caso de Rodolfo Santana, y las condiciones históricas
que la hicieron posible. Para hablar de Rodolfo Santana, es
necesario mencionar a Cèsar Rengifo, con quien lo comparamos y
consideramos los dos dramaturgos màs importantes de nuestro país.
César Rengifo es escribìa para crear conciencia histórica y
conciencia social, Rodolfo Santana le presenta al espectador
situaciones para que éste tome conciencia social a través de sus
obras. Desde muy joven, Rodolfo Santana estuvo ligado a las
comunidades haciendo teatro. A través de su obra o por lo menos de
la mayor parte de su obra leemos al país. Así como leemos nuestra
historia al acercarnos a César Rengifo. Su obra no es intimista, no
es individualista, es social.
En Historias de Barrio
Adentro, Rodolfo Santana nos permite mirar hacia el barrio, hacia el
cerro situado en la periferia urbana. Sus personajes son reales,
tomados del universo cotidiano y por ello se expresan como lo hacen
las personas que se desenvuelven en este contexto. Para ello sus
oídos se convirtieron en ávidos receptores que perciben el habla
habitual y los problemas diarios y las angustias citadinas y las
tragedias de todos los días que no por ser diarias dejan de ser
desgraciadas y funestas. Tal vez peor porque sufrir una sola tragedia
en la vida es duro pero que se puede decir de sufrirlas todos los
días. La hostilidad del barrio es una tragedia en sí misma o
conduce hacia ella. ¿Qué es convertirse en un drogadicto? Una
tragedia. Es sucumbir ante las imperfecciones de la sociedad
capitalista que igual que el McDonald atrae a la gran masa y luego
los hace prisioneros, reos de vicios. ¿Qué es no tener para
alimentar a un hijo? ¿Qué es ver caer poco a poco a los hijos por
ajustes de cuenta o balas perdidas? Todas ellas son tragedias y
Santana escoge una de ellas, el abandono de un hijo. Venderlo,
regalarlo y las consecuencias que trae, porque toda acción tiene una
consecuencia. Santana nos dice a través de su magnífica pieza que
si un día hiciste algo mal, ese mal va a tocar a tu puerta, te va a
traer sonrisas al principio pero después vendrán las lágrimas y la
muerte como termina toda tragedia. El gran maestro solía afirmar en
sus clases que el dramaturgo debía convertirse en turista y vivir el
síndrome de este. En ocasiones se nos pasan eventos, situaciones, y
personajes por no estar atentos. Aconsejaba que igual que el turista
notáramos lo maravilloso, sorprendente, triste, mágico y trágico
de la realidad mediante la observación acuciosa. Conoció muy bien
Petare y sus barrios y es por eso que en su obra parte de una
perspectiva que solo puede hacerlo quien ha investigado o ha tenido
la experiencia de estar en el lugar y haber escuchado a los
personajes hablar y moverse. En una entrevista realizada por Freddy
Náñez dice, “Mi pueblo me enseña sus rostros, canta quedo sus
canciones, mira en la dirección correcta. ¿Qué puedo hacer sino
aprender? Me apego a las corales, los colectivos, los pensamientos al
unísono. Y así, nunca dejo la página en blanco.” En la misma
entrevista generosamente describe los pasos que contiene su método,
los cuales no son nuevos para los que fueron sus alumnos. Son ocho
los pasos: —Primero: escribir la historia que se desea contar.
Segundo: encontrar paisajes: humano, geográfico, experiencial y
temático. También es importante señalar que se ayudaba con un
archivo personal formado por artículos, notas, noticias, reportajes
que le hubiesen dado para escribir por 500 años. Tercero: analizar
cada uno de los paisajes, dimensionando su expresividad. Cuarto:
estudiar el paisaje geográfico, estructurando los espacios donde se
movilizará la historia. Quinto: analizar a fondo los personajes de
la historia. Escríbir su biografía. Hablar con ellos. Sexto:
estudiar bien el ritmo de la historia desde su inicio hasta su final,
para evitar que otros factores interfieran en su desarrollo.
Séptimo: Tras la observación de los anteriores mandamientos,
escribir una segunda sinopsis, ahora episódica, donde se describen,
a nivel narrativo, todos los procesos de la historia que serán
trasladados al lenguaje teatral. Octavo: se comienza a escribir la
pieza. Estos pasos dan como producto piezas magistrales y cruelmente
reales como Historias de cerro arriba.
Esta pieza
data de 1972 cuando la escribe. Fue estrenada en 1982 en El Teatro
Las Palmas. En 1982 obtuvo el Premio Nacional de la Crítica y el
premio municipal de teatro.
Historias de cerro arriba
es el producto del
estudio, la investigación y observación que le permitieron
penetrar una realidad que es común en los barrios que a partir de
los años 50 comenzaron a nutrirse de personas del interior del país
que venían en la búsqueda del la sucursal del cielo que pensaron
encontrarían en la capital pero que en realidad hallaronl a sucursal
del infierno que los obligó a buscar maneras de sobrevivir. Y en esa
sobrevivencia, el alcohol, las drogas, el delito común, la violencia
a la mujer, la violencia en general, el embarazo no planificado y el
abandono a los hijos para dar origen a los niños de la calle, forman
parte de la cotidianidad.
El paisaje geográfico de
la pieza se
ubica en un barrio caraqueño, que muy bien puede situarse
específicamente en uno de los barrios de Petare o en cualquier otro
sitio similar. Los personajes (paisaje humano) son seres perdidos en
la vorágine urbana e intentan sobrevivir según los valores que
prevalecen en el entorno al que pertenecen. En el paisaje temático
se observa como el interés de Santana por el teatro griego hace que
parta de una tragedia en la cual el triángulo entre hijo-madre-padre
se manifiesta. La relación incestuosa entre Antonia y Perucho y el
asesinato del padre por parte del último. La obra se inicia con un
diálogo entre Luisa y Antonia. La segunda escena consiste en una
conversación entre Perucho y su abuelo. Estas dos escenas son claves
porque nos van a permitir comprender más adelante la relación entre
Antonia, Perucho y José. En la escena uno, Luisa acaba de llegar de
la maternidad después haber parido a su hijo. Lo cambió por unas
cuantas monedas, en una versión anterior, se siente desesperada por
consumir crack y esa es la razón por la que vende a su hijo, sin
embargo en la versión publicada por Monte Ávila sus motivos son más
nobles: piensa en el futuro del niño, en proporcionarle alimentación
y estudios que sabe ella no será capaz de garantizar. Desconocemos
el porqué de estos cambios, pero sin duda suaviza una realidad, tal
vez por censura o autocensura o simplemente edición. Al principio se
cree que Luisa es la Yocasta de Santana, pero no es así. Antonia es
Yocasta. Las dos mujeres por razones distintas al parecer regalan o
venden a sus hijos. Tal vez esto retrata una realidad tan repetida
entre seres sumidos en la extrema pobreza. La Yocasta del barrio
confía a otros a su hijo, Perucho, estos mueren y es criado por un
abuelo. Decide venirse a la capital a buscar una mejor vida, pero al
parecer la única vía que conoce o prefiere es la delincuencia. Su
padre es un policía que estuvo relacionado con Antonia. Antes de ser
policía fue delincuente. Nos movemos en un mundo delictivo. Perucho,
a través de Popo otro personaje, un personaje que agrega el toque
humorístico al utilizar palabras rimbombantes que el resto de los
personajes no entiende y debe estar explicando constantemente, va a
vivir en casa de Antonia. José que quiere volver con la mujer ve con
malos ojos esta relación. Así nace la atracción y se inicia la
convivencia y se va trazando el triángulo. El tabaco, y no el
oráculo como en la tragedia griega, va advirtiendo el mal que se
avecina, entre humo, Antonia es advertida que a quien buscaba,
encontrará y habrá una muerte. Un mal entendido entre Luisa y Chano
hace que este la asesine (cree que Luisa y Popo mantuvieron relación
sexual) José asesina a Chano, Perrucho mata a José. La relación
incestuosa continúa. .
El conflicto está
presente pero se va construyendo lentamente hasta explotar. Son dos
fuerzas en pugna. Se
enfrentan el pasado y el presente. Los personajes huyen del destino,
algunos sin saberlo, pero el destino los alcanza. Se encuentran los
que no deberían encontrarse. Este encuentro trae como consecuencia,
el incesto y el parricidio. Antonia y Perucho no lo descubren, el
abuelo lo sabe lo vio en sueños, le pide que vuelva a su Villa de
Cura y Perucho no acepta. Quiere seguir con Antonia, y después de
haber matado al hombre que desconoce era su padre, siente simpatía
por él. La sangre llama, la familia se siente aunque tenga el sabor
salado de la muerte.
domingo, 22 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
CARLOS MÁRQUEZ...INOLVIDABLE
La Sala de Conciertos de la Universidad Nacional de las Artes (UNEARTE) es el escenario donde se presenta INOLVIDABLE, pieza teatral escrita por José Gabriel Núñez a partir de lo que el gran actor venezolano Carlos Márquez, le contó acerca de su vida. Sin duda los espectadores se sentirán profundamente emocionados y conmovidos porque lo que se narra es una verdad individual que trasciende a lo meramente personal para mostrar parte de la historia teatral venezolana relatada por uno de sus conspicuos protagonistas. A través de INOLVIDABLE, Carlos Márquez se homenajea a sí mismo y al mismo tiempo al teatro moderno venezolano desde su nacimiento en los años cincuenta del siglo pasado. ¿Por qué esperar la muerta para que se inicien los homenajes? Una vez fallecida la persona, no disfrutará absolutamente nada. Es por eso que la idea de este unipersonal es excelente. El actor de 87 años se despide del teatro por la puerta grande, interpretando personajes de obras que siempre quiso personificar y no pudo por una u otra razón.. Al igual que Vasili Vasílievich Svetlovidov, viejo actor de 68 años de la obra teatral El Canto del Cisne de Antón Chéjov, Márquez está de despedida pero su adiós lo hace en vida y disfrutándolo un mundo haciendo lo que siempre amó: el teatro y además cantando temas del recuerdo.
Este trabajo, dirigido por Ibrahim Guerra, es una buena opción para que los más jóvenes conozcan los antepasados del teatro y de los inicios de la televisión en nuestro país.
El unipersonal se estaré presentando desde el 19 al 29 de septiembre de 2013.
LIGIA ÁLVAREZ
sábado, 3 de agosto de 2013
No hay noche sin estrellas. Siempre brillan en el firmamento , así no las veamos. Sin embargo, no existen. Fallecieron hace muchos años luz y lo que alcanzamos a ver es su brillo desde esta tierra donde vivimos. Pero entonces, ¿por qué iluminan nuestro recorrido? Simple: queremos que nos acompañen. Tengo dos estrellas muy especiales que transitan los caminos junto conmigo desde el cielo infinito. Son las luces estelares de Carmen Adela y Pedro Sabas, mis abuelos maternos. Ellos no me abandonan, siempre están. Jamás han dejado de estar. Un día, espero en no menos de treinta años,los acompañaré. Ahí estaré con ellos irradiando el camino de mis hijos y nietos.
sábado, 21 de julio de 2012
Elizabeth Schön
Elizabeth Schön
Fue poeta, dramaturga, ensayista y columnista de prensa. Nació en Caracas el 30 de noviembre de 1921. Su infancia transcurrió en una casa de Balconcito a Truco. Según sus propias palabras tomadas de diversas entrevistas, durante su niñez estuvo rodeada de personajes, familiares y objetos que hicieron que creciera su espíritu creador (abuelos, un tío llamado Luis Ibarra que fue fotógrafo, fotografías, postales amarillentas, muñecas despelucadas, baúles de ropa en desuso o maniquíes olvidados en el tiempo, un patio lejano, un álbum familiar, y revistas pasadas de moda entre otras cosas). Su transcurrir entre Caracas y Puerto Cabello, la muerte temprana de su abuela y su madre (cuando contaba con 8 y 9 años respectivamente), sus lecturas de Hansel y Gretel o Alicia en el país de las maravillas marcaron su vida y su escritura. Cuando niña quiso hacer un libro, como el último mencionado, de las cosas que le pasaban. Se casó en 1938 con Alfredo Cortina, pionero de la radiodifusión en Venezuela inventor, dibujante a plumilla, humorista escritor de la Caracas que se nos fue, vecino y primo de Ida y Elsa Gramcko, grandes amigas de Elizabeth. Dejemos que sea la propia poeta que nos hable de su experiencia vital y creadora: "Cuando era joven, tenía un mundo interno muy grande. Por ejemplo, conocía una niña, y luego me la pasaba escribiendo una especie de novela a esa niña. Me dormía a las dos de la madrugada, inventando. Otros días me la pasaba inventándome a mí. En unas era una abogada, en otras, una física o una astrónoma. Cuando me casé eso me pasó y entonces empecé a escribir poesía. Entre las cosas que imaginé, nunca me vi escribiendo poemas. A los 10 años mi delirio mayor era el de ser monja o trapecista. Todo eso vivía dentro de mí…" (Tomado de Premios nacionales de Cultura/ Literatura Elizabeth Schön 1994 Pág 19). Su padre Miguel Antonio Schön era de origen alemán (hamburgués). Su madre, María Luisa Ibarra estaba emparentada con Ana Teresa Ibarra, esposa de Antonio Guzmán Blanco. Su familia materna, Los Ibarra, se reunía todos los domingos en la casa del centro de Caracas y por eso se popularizó la esquina donde estaba la residencia con el nombre de Las Ibarra. Tenía dos hermanas y un hermano: Luisa Amelia, Olga y Miguel. Estudió en el Colegio Chávez, más tarde literatura en el Pedagógico de Caracas, Música en la Escuela Nacional de Música y Filosofía en la UCV. Con respecto a sus estudios filosóficos expresa: "Desde muy niña sentí la filosofía adentro. A los doce años no quería más que leer a Marco Aurelio. Pero debo aclarar que en la filosofía existía un tono racional, una palabra racional, que no es la misma que la palabra poética. El poeta llega más fácilmente a la verdad que el filósofo. Kant tuvo que escribir páginas y páginas para explicar el problema de la existencia mientras que a Shakespeare le bastó decir ' ser o no ser, he allí el dilema de la vida'". En 1953 aparece en Caracas su primer libro: La gruta venidera, del cual dice Juan Liscano en su Panorama de la literatura venezolana “está compuesto por prosas poéticas descriptivas de la naturaleza, pero en función subjetiva” (p. 245). El allá disparado desde ningún comienzo (1962) es su segundo libro. El mismo presenta un contenido y lenguaje abstractos. Se evidencia una búsqueda por parte de la poeta de su voz, sin embargo el verdadero tono de Elizabeth Schön no es el abstracto, a decir de Liscano. El abuelo, la cesta y el mar (1965) muestra un lenguaje despojado (sin atadura, libre) y el mundo afectivo y evocativo. Mi aroma de lumbre (1971)es un recorrido de los sentimientos y las situaciones humanas, a través de la exaltación de la palabra como intermediaria con el mundo. La cisterna insondable (1971)representa un ingreso lírico y estremecido en sí misma, a través de quien entra en contacto consigo mismo, con los otros y con la presencia de las cosas, de los entes, de la tierra. A continuación, la siguiente lista muestra algunos otros títulos de su obra literaria: Poesía: Casi un país (1972) Es oír la vertiente (1973) Incesante aparecer (1977) Encendido esparcimiento (1981) Del antiguo labrador (1983) Concavidad de horizontes (1986) Ropaje de ceniza (1993) Aun el que no llega (1993) Árbol del oscuro acercamiento (1994) Campo de resurrección (1994) La flor,el barco, el alma (1995) Luz oval (2006) Obras de teatro: Intervalo (1956) Melisa y el yo (1958) La mudanza y la pensión (1962) La aldea (1966) Al unísono (1967) Jamás me miró (1967) Lo importante es que nos miramos (1967) El limpiador y la nube (1970) Ensayo: En torno a la obra plástica de Mercedes Pardo, María Gamundi y Elsa Gramcko. Premios: Premio Municipal de Literatura (1971) Premio Nacional de Literatura (1994). En cuanto a la escritura de poesía y de teatro, Elizabeth Schön dice: "En la poesía hay una libertad absoluta porque la palabra en sí, encierra una libertad, un espacio y un tiempo que te hace trascender lo inmediato. Cuando hago poesía no estoy pensando en un escenario, ni estoy pensando en un actor, hay una libertad. La poesía tiene además la posibilidad de trascender, de descubrir, que también lo hace el teatro a través de otras formas… Me di cuenta que los personajes de teatro son personajes reales, esos no son ficticios, tienen un cuerpo real, una manera real eso es lo bello que tienen, esa realidad que es la consecuencia de tu contacto, de tu vinculación contigo mismo y con el mundo; por eso yo digo que la palabra es mundo y hombre, porque es la que te traduce las cosas, te traduce el ambiente, lo que lleva de carga personal el actor, lo que lleva de carga del mundo, es lo que nos comunica”. (Tomado de Lorena Pino Montilla, 1994 La dramaturgia femenina venezolana). Cerramos con las siguientes palabras de María Antonieta Flores: "...Voz que padece la injusticia y el sufrimiento colectivo, en ella están el país, la comarca de la infancia y la casa, espacios que guarecen la interioridad". (Tomado de contraportada del libro Luz Oval).
Fue poeta, dramaturga, ensayista y columnista de prensa. Nació en Caracas el 30 de noviembre de 1921. Su infancia transcurrió en una casa de Balconcito a Truco. Según sus propias palabras tomadas de diversas entrevistas, durante su niñez estuvo rodeada de personajes, familiares y objetos que hicieron que creciera su espíritu creador (abuelos, un tío llamado Luis Ibarra que fue fotógrafo, fotografías, postales amarillentas, muñecas despelucadas, baúles de ropa en desuso o maniquíes olvidados en el tiempo, un patio lejano, un álbum familiar, y revistas pasadas de moda entre otras cosas). Su transcurrir entre Caracas y Puerto Cabello, la muerte temprana de su abuela y su madre (cuando contaba con 8 y 9 años respectivamente), sus lecturas de Hansel y Gretel o Alicia en el país de las maravillas marcaron su vida y su escritura. Cuando niña quiso hacer un libro, como el último mencionado, de las cosas que le pasaban. Se casó en 1938 con Alfredo Cortina, pionero de la radiodifusión en Venezuela inventor, dibujante a plumilla, humorista escritor de la Caracas que se nos fue, vecino y primo de Ida y Elsa Gramcko, grandes amigas de Elizabeth. Dejemos que sea la propia poeta que nos hable de su experiencia vital y creadora: "Cuando era joven, tenía un mundo interno muy grande. Por ejemplo, conocía una niña, y luego me la pasaba escribiendo una especie de novela a esa niña. Me dormía a las dos de la madrugada, inventando. Otros días me la pasaba inventándome a mí. En unas era una abogada, en otras, una física o una astrónoma. Cuando me casé eso me pasó y entonces empecé a escribir poesía. Entre las cosas que imaginé, nunca me vi escribiendo poemas. A los 10 años mi delirio mayor era el de ser monja o trapecista. Todo eso vivía dentro de mí…" (Tomado de Premios nacionales de Cultura/ Literatura Elizabeth Schön 1994 Pág 19). Su padre Miguel Antonio Schön era de origen alemán (hamburgués). Su madre, María Luisa Ibarra estaba emparentada con Ana Teresa Ibarra, esposa de Antonio Guzmán Blanco. Su familia materna, Los Ibarra, se reunía todos los domingos en la casa del centro de Caracas y por eso se popularizó la esquina donde estaba la residencia con el nombre de Las Ibarra. Tenía dos hermanas y un hermano: Luisa Amelia, Olga y Miguel. Estudió en el Colegio Chávez, más tarde literatura en el Pedagógico de Caracas, Música en la Escuela Nacional de Música y Filosofía en la UCV. Con respecto a sus estudios filosóficos expresa: "Desde muy niña sentí la filosofía adentro. A los doce años no quería más que leer a Marco Aurelio. Pero debo aclarar que en la filosofía existía un tono racional, una palabra racional, que no es la misma que la palabra poética. El poeta llega más fácilmente a la verdad que el filósofo. Kant tuvo que escribir páginas y páginas para explicar el problema de la existencia mientras que a Shakespeare le bastó decir ' ser o no ser, he allí el dilema de la vida'". En 1953 aparece en Caracas su primer libro: La gruta venidera, del cual dice Juan Liscano en su Panorama de la literatura venezolana “está compuesto por prosas poéticas descriptivas de la naturaleza, pero en función subjetiva” (p. 245). El allá disparado desde ningún comienzo (1962) es su segundo libro. El mismo presenta un contenido y lenguaje abstractos. Se evidencia una búsqueda por parte de la poeta de su voz, sin embargo el verdadero tono de Elizabeth Schön no es el abstracto, a decir de Liscano. El abuelo, la cesta y el mar (1965) muestra un lenguaje despojado (sin atadura, libre) y el mundo afectivo y evocativo. Mi aroma de lumbre (1971)es un recorrido de los sentimientos y las situaciones humanas, a través de la exaltación de la palabra como intermediaria con el mundo. La cisterna insondable (1971)representa un ingreso lírico y estremecido en sí misma, a través de quien entra en contacto consigo mismo, con los otros y con la presencia de las cosas, de los entes, de la tierra. A continuación, la siguiente lista muestra algunos otros títulos de su obra literaria: Poesía: Casi un país (1972) Es oír la vertiente (1973) Incesante aparecer (1977) Encendido esparcimiento (1981) Del antiguo labrador (1983) Concavidad de horizontes (1986) Ropaje de ceniza (1993) Aun el que no llega (1993) Árbol del oscuro acercamiento (1994) Campo de resurrección (1994) La flor,el barco, el alma (1995) Luz oval (2006) Obras de teatro: Intervalo (1956) Melisa y el yo (1958) La mudanza y la pensión (1962) La aldea (1966) Al unísono (1967) Jamás me miró (1967) Lo importante es que nos miramos (1967) El limpiador y la nube (1970) Ensayo: En torno a la obra plástica de Mercedes Pardo, María Gamundi y Elsa Gramcko. Premios: Premio Municipal de Literatura (1971) Premio Nacional de Literatura (1994). En cuanto a la escritura de poesía y de teatro, Elizabeth Schön dice: "En la poesía hay una libertad absoluta porque la palabra en sí, encierra una libertad, un espacio y un tiempo que te hace trascender lo inmediato. Cuando hago poesía no estoy pensando en un escenario, ni estoy pensando en un actor, hay una libertad. La poesía tiene además la posibilidad de trascender, de descubrir, que también lo hace el teatro a través de otras formas… Me di cuenta que los personajes de teatro son personajes reales, esos no son ficticios, tienen un cuerpo real, una manera real eso es lo bello que tienen, esa realidad que es la consecuencia de tu contacto, de tu vinculación contigo mismo y con el mundo; por eso yo digo que la palabra es mundo y hombre, porque es la que te traduce las cosas, te traduce el ambiente, lo que lleva de carga personal el actor, lo que lleva de carga del mundo, es lo que nos comunica”. (Tomado de Lorena Pino Montilla, 1994 La dramaturgia femenina venezolana). Cerramos con las siguientes palabras de María Antonieta Flores: "...Voz que padece la injusticia y el sufrimiento colectivo, en ella están el país, la comarca de la infancia y la casa, espacios que guarecen la interioridad". (Tomado de contraportada del libro Luz Oval).
domingo, 17 de junio de 2012
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