Poema publicado en la décimo cuarta revista digital RAIAL. Fecha: 30 de marzo de 2023, N° 14.
Enlace:
Textos dramáticos, narraciones, poemas y mucho más para compartir con el mundo.
Poema publicado en la décimo cuarta revista digital RAIAL. Fecha: 30 de marzo de 2023, N° 14.
Enlace:
Comentario acerca de la pieza teatral Viejo año de Rubén Darío Joya
Ligia Álvarez
Obra contextualizada en una fecha singular para la nación: el de 31 diciembre de
1957. Año viejo significa el comienzo de un fin. Detrás se están fraguando los
movimientos cívico-militares en contra del régimen tirano. Año viejo simboliza, el pasado
dándole la bienvenida al presente colmado de cambios. Se celebra la llegada del año 1958 y
al mismo tiempo la resistencia no descansa para dar origen al 23 de enero del nuevo año. Es
en esa fecha cuando se da fin a tiempos de autocracia, sin imaginar ninguno de los
protagonistas que apenas era el fin y el inicio de etapas, porque los tiempos severos no
terminan y está demás decir que siempre han estado presentes para el pueblo venezolano
durante toda su historia. En la conversación entre Gisela y Amalia se sugiere: “Gisela.-
¿Dónde están los hombres de esta casa? (p. )
Amalia.- Es una historia vieja…Gisela.- (Interrumpiéndola) Se los llevaron los federales, el
caudillismo, los chácharos, la represión, la guerra…” (p. 24)
Esta obra, impregnada de música de los años cincuenta y lo que la radio ofrecía, nos
presenta personajes que han sufrido por la dictadura. Andrés ha sido víctima de ella por no
estar en consonancia con el régimen de turno: “Andrés: La muerte nos visitaba en las celdas
entre el hambre y los azotes con los nudillos ensangrentados de los esbirros de la Seguridad
Nacional”. (p.13)
Patricio tampoco se identifica con el gobierno y no solo eso, lucha y da su vida por
lo que que es mejor para su patria. Le confiesa a su abuela: “Patricio.- Si, abuela. Cuando
le escribí por última vez, le conté sobre mis ideas y las causas políticas del frente estudiantil
y estuvo de acuerdo conmigo”. (p.18)
Viejo año es el preludio de una nueva etapa de grandes cambios para Venezuela. De
igual modo se advierte que la opresión no solamente tiene que ver con la política. Patricio
tiene que estudiar lo que su madre considera es lo mejor para él: “Amalia.- Patricio estudia
ingeniería. Patricio.- (En un tono odioso) ¡Solo por complacer a mi madre!” (p.21).
Además, debe ocultar o disimular su orientación sexual. Cuando dice abiertamente que
quien le interesa como pareja no es una muchacha, su tía Gisela, disimula la situación
porque sabe que será cuestionado: “Patricio.- No es una muchacha.
(Breve tensión, acompañados de acordes musicales) Ramón.- Un… ¿no es una…?
¿Muchacha? Quiere decir, que… usted…
Amalia.- (Consternada) ¡Patricio, hijo!
Gisela.- (Entrando) ¡No es una muchacha, es una mujer! Gisela lo salva de la
desaprobación y el prejuicio porque sabe que ni la familia ni la sociedad están preparados
para esa situación. 08/02/2023
Comentario sobre Reverón. El grito de luz. Monólogo de Germán Ramos
Versión libre y dirección de Roberto Valecillos
Ligia Álvarez
Este monólogo nos invita a asistir al Castillete de Macuto, lugar donde vivió nuestro
maestro Armando Reverón en sus últimos años de vida junto a su amada Juanita. El
espacio escénico se nos muestra lleno de luz y color. Esas son dos cosas necesarias para un
artista plástico. Somos, nosotros, los espectadores /lectores, sus invitados especiales. Al
personaje Reverón cada día se le plantea como una fiesta. Esa celebración significa loar la
luz, el color y el amor de su vida, Juanita. De esa manera el dramaturgo traza con palabras
convertidas en imágenes teatrales que sugieren personajes y un ambiente. El Reverón de
Ramos también a nosotros nos festeja. Además del pintor, nuestros anfitriones silenciosos,
a quienes Reverón les da voz, son las muñecas de trapo y el mono Pancho. El escenario, en
cuyo centro se expone un círculo colmado de arena, conchas marinas y velas encendidas,
nos introduce en el mundo místico-tropical del artista de Macuto. Somos partícipes en
primera fila del ritual que sigue para pintar sus obras: imitación del canto del gallo, danza y
el uso que hace de materiales rústicos para crear los colores que nos permiten navegar el
mar de la utopía.
Algunos exclaman a los cuatro vientos que la dramaturgia no es literatura, la
hermosa didascalia inicial de Ramos disipa cualquier duda al respecto. La dramaturgia es
primero un texto literario y después una puesta en escena. Existe otro prejuicio por parte de
unos cuantos artistas de las tablas. Afirman que el requisito para que un texto sea teatral es
que presente acciones y según ellos el monólogo carece de ellas por ser una simple
conversación del personaje consigo mismo, con el público o con un objeto o sujeto mudo
animado o no. A este monólogo nadie puede tildarlo de carente de acciones dramáticas.
Cuenta con suficientes. A continuación nombro algunas que lleva a cabo el personaje:
pinta, danza, dibuja imágenes en el espacio, interactúa con el público, exorciza, imita a sus
interlocutores imaginarios, abre un libro, se lo pone en la cabeza, dialoga con Juanita, saca
muñecas y títeres, presenta al mono Pancho, lo viste, habla con voz impostada, exhibe
modales refinados a manera de mofa, se involucra con el público y no solo eso, envuelve al
público en la atmósfera tropical. Todas estas son acciones propiamente teatrales.
Dicen que los niños y los "locos" siempre dicen la verdad. Por eso escuchamos y
sentimos la ironía cuando se refiere al poder que imperaba en ese momento: la dictadura
gomecista. Insinúa que para un artista triunfar tiene que ser complaciente con la autoridad.
Es decir, hacerla entre otras cosas, sujeto y objeto de su arte. No quiere eso. Ni siquiera
exponer, no pinta para eso. La obra dramática nos perfila un Reverón que no quiere ser
expuesto ni él ni su obra. No le interesa ser complaciente ni con el gobierno de Gómez ni
con la clase privilegiada para recibir premios y condecoraciones. En uno de los parlamentos
se expresa sobre el poder y deja claro que a él no le importan las influencias. Se refiere
específicamente a Juan Vicente Gómez y frente a la imaginaria presencia de su mecenas
Alfredo Boulton, irónicamente le habla a su mono Pancho a quien ha vestido de pintor:
“Tócanos con tu genial obra, (…) pinta al General Gómez, el dueño de Venezuela, jajaja y
le pintas muy brillantes las charreteras (...) Pinta bien adornado al poder, pomposo, que
parezca solemne y serás premiado.” (P. 8)
Goza de una felicidad frenética. Desea pintar lo que le plazca y como mejor le
parezca. Es un espíritu libre. No obstante, voces del pasado lo quieren acercar al poder y lo
atormetan. En la siguiente cita se imagina que habla con su padre. “No papá la pintura no
es para que brillen las charreteras ni las medallas de ningún pendejo que se cree
poderoso porque tiene real o un cargo en el gobierno. ¡Vete al carajo papá!” (P.7)
Estamos presenciando los últimos momentos del pintor antes de ser llevado al
hospital. Como el título lo sugiere es su grito de libertad lo que él emite. Quiere que lo
dejen vivir en paz entre sus objetos, la mujer que ama y su locura: “¡No me lleven a ningún
hospital!. ¡No quiero dejar mi casa! ¡Déjenme morir aquí!, ¡déjenme morir aquí, con
Juanita, donde mi amada esposa también morirá!... ¡el niño Jesús les va a echar una
vaina!” (p.8)
Esta es una obra que nos retrata a ese gran pintor venezolano, a ese gran artista
plástico. Nos regala su imagen, su voz y sus movimientos. Es un canto al arte, a la libertad
y al amor inmenso que Reverón sintió por Juanita, por su castillete, por sus muñecas y
también por toda la naturaleza marítima que lo acompañaba.
01/02/2023
Ligia Álvarez (12/01/2023)
Hilos del poder de Jesús Benjamín Farías es un texto dramático que podría
considerarse una continuación de otra de sus piezas Animal político. El enlace que conecta
las dos obras es el personaje Vallenilla Planchart -Pérez Jiménez, quien es una simple
referencia en la segunda obra mencionada, cobra una enorme relevancia en esta.
Es una tarea creativa importante por parte de Benjamín Farías el ocuparse de la
historia del país. Identificamos en su dramaturgia el empeño para que las nuevas
generaciones la conozcan. Presumimos su convicción en la idea que indica que si se
desconoce el pasado estamos condenados a repetir las fallas en el presente. Lamentable es
admitir que en no pocas ocasiones se ha desconocido y por eso la cadena de desaciertos que
ha afectado la nación. Autores como Farías invitan a un reencuentro con nuestra memoria
histórica.
El título nos remite a una fibra que al principio es posible que sea delgada pero que
a medida que se va entrejiendo se fortalece: el poder. En esta oportunidad, vemos de que
manera se decide el destino de un país. La soberbia de los que detentan el dominio sobre la
Nación califica a los ciudadanos como ignorantes e incapacitados para decidir su propio
destino.
La escritura de esta obra ameritó no solo la investigación, el estudio y el análisis del
pasado sino también de las expresiones y habla de mediados del siglo XX, cuando se llevó
a cabo la elección de diputados a una asamblea constituyente específicamente en 1952, que
teniendo poderes plenipotenciarios elegiría a quien sería el Presidente de la República. La
obra nos muestra como mientras el pueblo celebra lo que considera un triunfo, los
poderosos, por tener a favor las armas, fraguan un plan para darle continuidad a aquel
régimen. Tienen una gran excusa: se creen los únicos capaces de "salvar" la patria. Hilos
del poder desenmascara a estos personajes. Ambos son políticos hábiles. Como tales no
demuestran lo que en realidad sienten o piensan. El coronel Pérez Jiménez simula no estar
seguro de lo que le propone Vallenilla Planchart (el desconocimiento de los resultados de
aquellas elecciones). Este último le hace creer al primero su convencimiento de que es
prácticamente un redentor, y como tal imprescindible en el gobierno. Al final, observamos
las dudas que en realidad alberga. Desconoce lo que el destino trae pero está dispuesto a
enfrentarlo, por eso las palabras prestadas de la novela Papá Goriot de Honoré de Balzac
sirven de cierre al texto: "Ahora, nos veremos las caras, tú y yo". Le toca esperar que su
propuesta se haga realidad para encumbrase con Pérez Jiménez en el poder.
LIGIA ÁLVAREZ
esboza el viejo asunto planteado por Aristóteles, acerca de la condición del ser humano
como animal racional que analiza, procesa conocimiento, interpreta, reflexiona, negocia,
intercambia información y que además por su naturaleza política se asocia con otros
individuos para beneficiar u oprimir a la sociedad a la que pertenece. Es decir, vivir y
convivir. El dramaturgo presenta dos personajes inspirados en personas reales que
pertenecen a nuestra historia. Uno de ellos es Isaías Medina Angarita quien fue el
presidente del otrora Estados Unidos de Venezuela desde el año 1941 hasta el 18 de
octubre de 1945 cuando se le arrebata el poder. Por otro lado, tenemos a Laureano
Vallenilla Lanz- Planchar también conectado con la política venezolana e hijo de un
prestigioso intelectual de ese tiempo.
De acuerdo con George Polti existen treinta y siete situaciones dramáticas que se
repiten en todas los textos teatrales. En Animal político se identifica la situación
denominada “Desastre”. Polti la define así por presentar tres elementos que la determinan.
En primer lugar, un monarca derrotado (en el caso de esta pieza, un presidente). En
segundo lugar, un poder vencido a causa de un enemigo victorioso (Rómulo Betancourt
quien presidió la Junta Revolucionaria de Gobierno), y finalmente, un mensajero
(Vallenilla Lanz). Medina Angarita considera que el principal conspirador contra su
gobierno fue Betancourt. Es decir, es el enemigo. Aunque para el momento que conversan
Medina y Vallenilla es el presidente electo Rómulo Gallegos, el mandatario depuesto alberga la
esperanza de que Pérez Jiménez le haga lo mismo que a él le hicieron. Por eso,
percibe a Vallenilla Lanz como el mensajero que estimulará la conspiración de Marcos
Pérez Jiménez. Es su venganza y su esperanza para dejar el frío invierno que no soporta.
Vemos como temas como el destierro, el sentimiento de fracaso, la nostalgia y la revancha
se entretejen para dibujar el conflicto.
La Quema de Judas: Crítica Teatral Por Ligia Álvarez El pasado viernes 14 de noviembre de 2025, en el mar...