lunes, 21 de octubre de 2013

Edipo en el barrio: Análisis personal de la obra teatral Historias de cerro arriba de Rodolfo Santana.



Edipo en el barrio: Análisis personal de la obra teatral Historias de cerro arriba de Rodolfo Santana.
Ligia Álvarez


Para el análisis de Historias de cerro arriba, nos apoyamos en Estructuralismo Genético de Lucien Goldmann. Para este autor, las obras literarias son producto de unas condiciones sociales determinadas. Es decir la creación literaria no es un fenómenos irracional y misterioso que resulta de la inspiración extraordinaria de un ser fuera de lo normal aislado del resto de los hombres y de la vida ordinaria, más bien constituye una expresión particularmente precisa y coherente de los problemas que se plantean a los hombres comunes en su vida diaria, y de la manera en que éstos son capaces de darles solución. Para Goldmann las obras literarias tienen por sujeto creador no al individuo, sino al grupo social. La conciencia individual de quien escribe es una estructura parcial, que como tal puede ser comprendida, pero su génesis y sentido total sólo pueden ser explicados a partir de la colectividad. Un análisis fundamentado en el estructuralismo Genético pretende estudiar las piezas dramáticas partiendo de la relación entre la cosmovisión del autor, en este caso de Rodolfo Santana, y las condiciones históricas que la hicieron posible. Para hablar de Rodolfo Santana, es necesario mencionar a Cèsar Rengifo, con quien lo comparamos y consideramos los dos dramaturgos màs importantes de nuestro país. César Rengifo es escribìa para crear conciencia histórica y conciencia social, Rodolfo Santana le presenta al espectador situaciones para que éste tome conciencia social a través de sus obras. Desde muy joven, Rodolfo Santana estuvo ligado a las comunidades haciendo teatro. A través de su obra o por lo menos de la mayor parte de su obra leemos al país. Así como leemos nuestra historia al acercarnos a César Rengifo. Su obra no es intimista, no es individualista, es social.
En Historias de Barrio Adentro, Rodolfo Santana nos permite mirar hacia el barrio, hacia el cerro situado en la periferia urbana. Sus personajes son reales, tomados del universo cotidiano y por ello se expresan como lo hacen las personas que se desenvuelven en este contexto. Para ello sus oídos se convirtieron en ávidos receptores que perciben el habla habitual y los problemas diarios y las angustias citadinas y las tragedias de todos los días que no por ser diarias dejan de ser desgraciadas y funestas. Tal vez peor porque sufrir una sola tragedia en la vida es duro pero que se puede decir de sufrirlas todos los días. La hostilidad del barrio es una tragedia en sí misma o conduce hacia ella. ¿Qué es convertirse en un drogadicto? Una tragedia. Es sucumbir ante las imperfecciones de la sociedad capitalista que igual que el McDonald atrae a la gran masa y luego los hace prisioneros, reos de vicios. ¿Qué es no tener para alimentar a un hijo? ¿Qué es ver caer poco a poco a los hijos por ajustes de cuenta o balas perdidas? Todas ellas son tragedias y Santana escoge una de ellas, el abandono de un hijo. Venderlo, regalarlo y las consecuencias que trae, porque toda acción tiene una consecuencia. Santana nos dice a través de su magnífica pieza que si un día hiciste algo mal, ese mal va a tocar a tu puerta, te va a traer sonrisas al principio pero después vendrán las lágrimas y la muerte como termina toda tragedia. El gran maestro solía afirmar en sus clases que el dramaturgo debía convertirse en turista y vivir el síndrome de este. En ocasiones se nos pasan eventos, situaciones, y personajes por no estar atentos. Aconsejaba que igual que el turista notáramos lo maravilloso, sorprendente, triste, mágico y trágico de la realidad mediante la observación acuciosa. Conoció muy bien Petare y sus barrios y es por eso que en su obra parte de una perspectiva que solo puede hacerlo quien ha investigado o ha tenido la experiencia de estar en el lugar y haber escuchado a los personajes hablar y moverse. En una entrevista realizada por Freddy Náñez dice, “Mi pueblo me enseña sus rostros, canta quedo sus canciones, mira en la dirección correcta. ¿Qué puedo hacer sino aprender? Me apego a las corales, los colectivos, los pensamientos al unísono. Y así, nunca dejo la página en blanco.” En la misma entrevista generosamente describe los pasos que contiene su método, los cuales no son nuevos para los que fueron sus alumnos. Son ocho los pasos: —Primero: escribir la historia que se desea contar. Segundo: encontrar paisajes: humano, geográfico, experiencial y temático. También es importante señalar que se ayudaba con un archivo personal formado por artículos, notas, noticias, reportajes que le hubiesen dado para escribir por 500 años. Tercero: analizar cada uno de los paisajes, dimensionando su expresividad. Cuarto: estudiar el paisaje geográfico, estructurando los espacios donde se movilizará la historia. Quinto: analizar a fondo los personajes de la historia. Escríbir su biografía. Hablar con ellos. Sexto: estudiar bien el ritmo de la historia desde su inicio hasta su final, para evitar que otros factores interfieran en su desarrollo. Séptimo: Tras la observación de los anteriores mandamientos, escribir una segunda sinopsis, ahora episódica, donde se describen, a nivel narrativo, todos los procesos de la historia que serán trasladados al lenguaje teatral. Octavo: se comienza a escribir la pieza. Estos pasos dan como producto piezas magistrales y cruelmente reales como Historias de cerro arriba.

Esta pieza data de 1972 cuando la escribe. Fue estrenada en 1982 en El Teatro Las Palmas. En 1982 obtuvo el Premio Nacional de la Crítica y el premio municipal de teatro.

Historias de cerro arriba es el producto del estudio, la investigación y observación que le permitieron penetrar una realidad que es común en los barrios que a partir de los años 50 comenzaron a nutrirse de personas del interior del país que venían en la búsqueda del la sucursal del cielo que pensaron encontrarían en la capital pero que en realidad hallaronl a sucursal del infierno que los obligó a buscar maneras de sobrevivir. Y en esa sobrevivencia, el alcohol, las drogas, el delito común, la violencia a la mujer, la violencia en general, el embarazo no planificado y el abandono a los hijos para dar origen a los niños de la calle, forman parte de la cotidianidad.
El paisaje geográfico de la pieza se ubica en un barrio caraqueño, que muy bien puede situarse específicamente en uno de los barrios de Petare o en cualquier otro sitio similar. Los personajes (paisaje humano) son seres perdidos en la vorágine urbana e intentan sobrevivir según los valores que prevalecen en el entorno al que pertenecen. En el paisaje temático se observa como el interés de Santana por el teatro griego hace que parta de una tragedia en la cual el triángulo entre hijo-madre-padre se manifiesta. La relación incestuosa entre Antonia y Perucho y el asesinato del padre por parte del último. La obra se inicia con un diálogo entre Luisa y Antonia. La segunda escena consiste en una conversación entre Perucho y su abuelo. Estas dos escenas son claves porque nos van a permitir comprender más adelante la relación entre Antonia, Perucho y José. En la escena uno, Luisa acaba de llegar de la maternidad después haber parido a su hijo. Lo cambió por unas cuantas monedas, en una versión anterior, se siente desesperada por consumir crack y esa es la razón por la que vende a su hijo, sin embargo en la versión publicada por Monte Ávila sus motivos son más nobles: piensa en el futuro del niño, en proporcionarle alimentación y estudios que sabe ella no será capaz de garantizar. Desconocemos el porqué de estos cambios, pero sin duda suaviza una realidad, tal vez por censura o autocensura o simplemente edición. Al principio se cree que Luisa es la Yocasta de Santana, pero no es así. Antonia es Yocasta. Las dos mujeres por razones distintas al parecer regalan o venden a sus hijos. Tal vez esto retrata una realidad tan repetida entre seres sumidos en la extrema pobreza. La Yocasta del barrio confía a otros a su hijo, Perucho, estos mueren y es criado por un abuelo. Decide venirse a la capital a buscar una mejor vida, pero al parecer la única vía que conoce o prefiere es la delincuencia. Su padre es un policía que estuvo relacionado con Antonia. Antes de ser policía fue delincuente. Nos movemos en un mundo delictivo. Perucho, a través de Popo otro personaje, un personaje que agrega el toque humorístico al utilizar palabras rimbombantes que el resto de los personajes no entiende y debe estar explicando constantemente, va a vivir en casa de Antonia. José que quiere volver con la mujer ve con malos ojos esta relación. Así nace la atracción y se inicia la convivencia y se va trazando el triángulo. El tabaco, y no el oráculo como en la tragedia griega, va advirtiendo el mal que se avecina, entre humo, Antonia es advertida que a quien buscaba, encontrará y habrá una muerte. Un mal entendido entre Luisa y Chano hace que este la asesine (cree que Luisa y Popo mantuvieron relación sexual) José asesina a Chano, Perrucho mata a José. La relación incestuosa continúa. .
El conflicto está presente pero se va construyendo lentamente hasta explotar. Son dos fuerzas en pugna. Se enfrentan el pasado y el presente. Los personajes huyen del destino, algunos sin saberlo, pero el destino los alcanza. Se encuentran los que no deberían encontrarse. Este encuentro trae como consecuencia, el incesto y el parricidio. Antonia y Perucho no lo descubren, el abuelo lo sabe lo vio en sueños, le pide que vuelva a su Villa de Cura y Perucho no acepta. Quiere seguir con Antonia, y después de haber matado al hombre que desconoce era su padre, siente simpatía por él. La sangre llama, la familia se siente aunque tenga el sabor salado de la muerte.


Texturas. Voces femeninas del teatro venezolano contemporáneo (2)

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